Cómo construir un porche de madera, consideraciones esenciales

Se suele pensar que construir un porche junto a nuestra vivienda es relativamente sencillo, normalmente lo es, pero solo si lo hacen los profesionales debidamente cualificados.

Con este artículo quiero poner en conocimiento los aspectos estructurales y constructivos esenciales para asegurar el pleno disfrute de nuestro porche, tanto si optamos por construirlo nosotros mismos como si realizamos el encargo a una empresa especializada del sector.

Tipo de madera

Para no tener sorpresas desagradables, es fundamental que el porche se construya con madera laminada y por supuesto tratada para exterior. Para quién no es conocedor de los tipos de madera, tan solo decir que la madera laminada es maciza, pero tiene una peculiaridad, está formada por tablas seleccionadas y encoladas. Esa selección de tablas es la que nos asegura, conforme a una normativa, la resistencia de la madera.

Con la madera laminada podemos saber exactamente qué secciones utilizar para vigas y pilares dependiendo de la carga que vaya a recibir el porche. Las especies más habituales son el pino y el abeto.

Tratamiento de la madera

La madera para exterior debe tener algún tipo de tratamiento para resistir las inclemencias del tiempo.

Dependiendo de la tipología de la madera se suelen utilizar dos tipos de protección, la primera es el tratamiento en autoclave, se hace en fábrica e impermeabiliza la madera. Son las típicas maderas “verdes” que vemos en parques y jardines. Es una protección muy buena, pero esteticamente no siempre es la más agradable.

La otra protección, mucho más sencilla de aplicar, es el lasur de poro abierto. El lasur es un barniz que penetra en el poro de la madera consiguiendo su impermeabilización. Requiere algo de mantenimiento posterior con aplicaciones superficiales con una brocha y sin necesidad de lijado.

En madera laminada se suele utilizar el lasur para el tratamiento de la madera de abeto (más dura) y el tratamiento en autoclave en fábrica para la madera de pino (más blanda).

Secciones estructurales.

No es muy habitual hacer cálculos específicos de estructuras para la gran mayoría de instalaciones de porches de madera. Las secciones de vigas y pilares se suelen sobredimensionar conforme a tablas de resistencia específicas de la madera laminada. Son muy habituales secciones de 12×12, 14×14 y 20×20 para vigas y pilares, y secciones más estrechas para los travesaños de la cubierta. La colocación de las vigas de madera laminada es esencial, no trabaja del mismo modo en vertical o en horizontal, puede derivar en un fallo estructural si el instalador no es conocedor de esta premisa.

Apoyo de los pilares.

Es crucial para asegurar la durabilidad de la estructura aislar el pilar de acumulaciones de agua. Personalmente recomiendo el uso de cazuelas o herrajes metálicos que impiden el contacto directo con el suelo y además facilitan la evacuación de aguas. Por supuesto, nunca está de más el tratar las testas de los pilares con lasur, tela asfáltica o algún otro impermeabilizante apropiado para la madera.

Acabados finales en cubierta y tornillos de madera

Los tornillos utilizados en la construcción deben ser de la mayor calidad posible, si no se emplean tornillos inoxidables deben protegerse sellando cada uno de los agujeros avellanados.

En la terminación de la cubierta nos jugamos mucho, normalmente aquí es donde se nota el trabajo del carpintero. Independientemente de que la cubierta del porche siempre tiene que tener una buena pendiente para evacuar el agua, el instalador debe hacer un buen trabajo de sellado en la junta con la pared de la vivienda. Es por aquí por donde se suele “colar” el agua hacia el porche, o fomentar la aparición de humedades en la vivienda.

Aislante térmico y teja

El empleo de aislante térmico no es un aspecto esencial, pero sí recomendable. Protege tanto del calor como del frío independientemente de si se efectúa o no el cerramiento del porche. Hay muchas casas comercializadoras de paneles sandwich con aislante y distintos tipos de acabados de friso para la cara inferior del porche.

Para la climatología que tenemos en España, mi recomendación es el uso de la teja tradicional tanto por estética como por protección del porche, siempre con una capa de impermeabilización bajo las tejas. La teja asfáltica tan solo es recomendable cuando queremos abaratar precios o en diseños de porches con pendientes mínima de cubierta.

Estos son algunos consejos importantes, en próximos post hablaré de algunos otros condicionantes que de seguro me habré dejado en el tintero.