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Guía de poda de árboles en altura sobre plataforma elevadora. Seguridad y prácticas recomendadas

trabajador poda altura en plataforma elevadora

Cuando se habla de la poda de árboles en altura sabemos que se trata de una de las profesiones más complejas y peligrosas dentro de las labores de mantenimiento de parques y jardines.

Lo más habitual ha sido subir a la copa del arbol utilizando técnicas de trepa con cuerdas de escalada. Aunque este sistema continúa siendo imprescindible en lugares donde no puede entrar la maquinaria pesada, en otros espacios más cómodos se busca trabajar sobre una plataforma elevadora vertical que disminuya los riesgos y facilite el trabajo a la persona encargada de hacer la poda.

La utilización de plataformas elevadoras móviles para personas, conocidas como PEMP, ha cambiado radicalemente la ejecución de muchos trabajos de poda. En especial, las plataformas de brazo articulado son extremadamente versátiles para este tipo de trabajos ya que permiten aproximar al operario a diferentes partes de la copa desde una cesta protegida y estable donde además puede llevar sus herramientas de poda sin necesidad de cargar con ellas como es el caso de la trepa con cuerda.

¿En qué consiste la poda sobre plataforma articulada?

El método de poda sobre plataforma consiste en realizar los trabajos de poda desde la cesta de una plataforma elevadora, evitando que el operario tenga que ascender por el tronco o desplazarse por las ramas mediante cuerdas. En el mercado existen múltiples proveedores para el alquiler de plataformas elevadoras, de distintas tipologías, alcances y potencias.

Con la máquina el podador se coloca a la altura y distancia adecuadas respecto a la zona donde se van a realizar las podas. El trabajador permanece de pie dentro de una cesta equipada con barandillas, controles y puntos de anclaje. Desde ella puede utilizar motosierras, serruchos y otras herramientas, y cambiar fácilmente de postura para realizar correctamente la poda con menor esfuerzo.

La principal diferencia respecto a la trepa se encuentra en la superficie de apoyo; en la trepa el trepador depende de los anclajes instalados en el árbol y de su sistema de colocación, mientras que el usuario de una plataforma trabaja sobre una base mecánica protegida.

Características de las plataformas articuladas

Una plataforma elevadora articulada es una máquina diseñada para trasladar personas y herramientas hasta una posición de trabajo elevada. Su brazo está formado por varios tramos unidos mediante articulaciones que pueden extenderse, elevarse, plegarse y modificar su orientación. Es precisamente esta configuración de los tramos lo que permite salvar obstáculos y acceder a lugares que resultarían difíciles de alcanzar con un brazo recto. Algunos modelos incorporan además funciones de giro y corrección de la posición de la cesta, lo que aumenta las posibilidades del operario para colocarse correctamente.

La elección de la plataforma debe considerar no solo la altura del árbol, sino también el alcance horizontal necesario, la anchura de los accesos, la resistencia del suelo, la pendiente, el espacio disponible para maniobrar y las limitaciones acústicas o ambientales.

La altura de trabajo varía según el modelo que se utilice, para adaptarse a cualquier situación existen equipos compactos para intervenciones de pocos metros y grandes plataformas capaces de superar los 30 o incluso los 40 metros. Las máquinas de elevación más avanzadas y destinadas a suelos irregulares incorporan sistemas automáticos de nivelación, estabilizadores, limitadores de carga y alcance, dispositivos de descenso de emergencia, cestas reforzadas y mandos mediante pedal.

Ventajas frente a la trepa con cuerdas

La plataforma articulada presenta importantes ventajas cuando el terreno y el acceso permiten utilizarla.

En primer lugar, mejora las condiciones de seguridad ya que el trabajador dispone de una cesta delimitada por barandillas y equipada con puntos de anclaje. Aunque el riesgo de caída o vuelco sigue existiendo, la exposición suele ser menor que durante el desplazamiento suspendido mediante cuerdas.

También reduce la carga física; con las plataformas elevadoras el operario no tiene que realizar el esfuerzo de ascender, instalar sucesivos anclajes o cambiar de posición dentro de la copa. Esto disminuye la fatiga y permite conservar una postura más estable durante el manejo de las herramientas.

En cualquier caso, la trepa continúa siendo necesaria en árboles que no tienen un acceso rodado sencillo, sobre terrenos inestables, patios interiores o copas en las que la máquina no puede penetrar. Ambas técnicas deben considerarse complementarias y seleccionarse después de evaluar el árbol, el entorno y los riesgos.

Normativa sobre poda en altura aplicable en España

El uso de plataformas elevadoras en trabajos de poda está sujeto a la normativa sobre prevención de riesgos laborales y utilización de equipos de trabajo.

Una de las principales referencias es el Real Decreto 1215/1997, que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud para el uso de equipos de trabajo. Esta norma obliga a que la maquinaria sea adecuada para la tarea, se mantenga en buenas condiciones y sea utilizada por trabajadores con formación suficiente.

La norma UNE-EN 280 establece requisitos relacionados con el diseño, la fabricación, la estabilidad, el cálculo y los dispositivos de seguridad de las plataformas elevadoras móviles de personal.

La UNE 58923 desarrolla los contenidos formativos dirigidos a los operadores de PEMP y define los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para su manejo seguro.

También deben considerarse las Notas Técnicas de Prevención del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Las NTP 1039 y 1040 abordan la gestión preventiva y la utilización segura de las plataformas, mientras que la NTP 1120 trata las técnicas de trabajo y rescate en la poda de árboles.

Por tanto, la plataforma solo debe ser manejada por personal formado, autorizado y conocedor de las instrucciones del fabricante. También debe existir un procedimiento de emergencia que permita bajar la cesta o rescatar al trabajador si se produce una avería.

Planificación y comprobaciones previas

La seguridad comienza antes de elevar la plataforma. En primer lugar, debe inspeccionarse el terreno para localizar pendientes, arquetas, bordillos, zanjas, suelos blandos y cualquier elemento que pueda afectar a la estabilidad.

También es necesario examinar el árbol y detectar ramas secas, fracturas, cavidades, pudriciones o partes debilitadas. Estas circunstancias pueden modificar el orden de los cortes y la posición de la máquina.

La superficie debe soportar el peso del equipo y las cargas transmitidas por los estabilizadores. Cuando sea necesario, se utilizarán placas de reparto. Los estabilizadores deben desplegarse siguiendo las instrucciones del fabricante y nunca deben modificarse con la cesta elevada, salvo que la máquina esté específicamente diseñada para ello.

Antes de comenzar, el operador debe comprobar los mandos, las barandillas, los neumáticos, los sistemas de emergencia, los puntos de anclaje, los limitadores y los dispositivos de alarma.

La zona situada bajo el árbol debe quedar balizada y cerrada al paso, para ello el perímetro debe considerar la posible trayectoria de las ramas en su caída y no únicamente la proyección vertical de la copa.

También debe comprobarse la existencia de líneas eléctricas. Si las hubiera, deberán mantenerse las distancias de seguridad y coordinarse las medidas necesarias con la empresa distribuidora. Cuando no pueda garantizarse una separación suficiente, puede ser necesario cortar o descargar la línea antes de empezar.

Condiciones de trabajo y protección anticaídas

Durante la intervención deben respetarse los límites de carga, alcance e inclinación indicados por el fabricante. No se pueden utilizar escaleras, cajas u otros elementos dentro de la cesta para ganar altura. Tampoco está permitido subirse a las barandillas ni inclinarse excesivamente hacia el exterior.

Las condiciones meteorológicas deben vigilarse de forma continua. Muchas plataformas establecen como límite de utilización una velocidad de viento próxima a 12,5 metros por segundo, equivalente a unos 45 kilómetros por hora. Sin embargo, siempre debe respetarse el valor concreto indicado en la placa de la máquina.

En poda, el viento requiere especial atención porque el ramaje puede moverse de forma repentina, golpear la cesta o dificultar el control de las herramientas.

El operario debe utilizar el sistema de protección indicado para el equipo. Habitualmente se emplea un arnés de cuerpo completo conectado mediante una eslinga al punto de anclaje de la cesta. Su finalidad principal es evitar que el trabajador sea expulsado por un movimiento brusco, un impacto o una irregularidad del terreno.

La eslinga no debe conectarse a las barandillas, a las ramas ni a ningún punto no autorizado. El trabajador tampoco debe abandonar la cesta en altura para acceder al árbol, salvo que exista un procedimiento específico y una evaluación de riesgos que contemplen esa operación.

Técnica correcta de poda

La estabilidad proporcionada por la plataforma no sustituye los conocimientos arborícolas. Los cortes deben respetar la estructura y la capacidad de respuesta del árbol.

Las ramas deben eliminarse conservando el cuello y la arruga de la corteza. No deben realizarse cortes a ras del tronco, ya que pueden dañar los tejidos encargados de cerrar y compartimentar la herida. Tampoco deben dejarse tocones excesivamente largos.

Las ramas pesadas deben cortarse en varias fases. Primero se realiza una incisión inferior y después un corte superior más alejado, eliminando el peso principal. Finalmente, se efectúa el corte definitivo cerca del cuello de la rama. Esta secuencia evita que la corteza se desgarre.

En las podas de reducción, el corte debe dirigirse hacia una rama lateral capaz de asumir el crecimiento terminal. Como orientación, esta rama secundaria debería tener al menos un tercio del diámetro de la rama eliminada.

La caída de los restos debe planificarse antes de cada corte. Cuando exista riesgo para personas, vehículos, edificios o pavimentos, las ramas deberán descenderse mediante cuerdas y sistemas de control.

Principales riesgos y prevención

Los riesgos más importantes son la caída del trabajador, el vuelco de la plataforma, el contacto con líneas eléctricas, la caída de ramas y los cortes con herramientas.

Para controlar estos peligros deben utilizarse correctamente el arnés y los puntos de anclaje, estabilizar la máquina, respetar la carga máxima, vigilar el viento, mantener las distancias eléctricas y cerrar el área de trabajo.

Además, deben emplearse equipos de protección adecuados, como casco, protección ocular y facial, protección auditiva, guantes, pantalón anticorte y calzado de seguridad con suela adherente.

Es por todas estas razones que se puede afirmar que la plataforma articulada con cesta supone una de las mejores soluciones para trabajos de poda en altura. Aún así, esta disciplina no está exenta de riesgos incluso trabajando sobre la plataforma, por esta razón es imprescindible elegir el equipo adecuado, asentarlo sobre el terreno y valorar las condiciones del árbol. Conviene formar al operador para que adquiera mucha experiencia práctica, respetar las instrucciones del fabricante y  utilizar los equipos de protección.

Cuando todos estos aspectos se integran en la planificación previa y en la ejecución, la plataforma elevadora se convierte en un instrumento indispensable para la poda en altura.